miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ceremonia: Luna llena


Queridos hijos e hijas de la Luz, a pesar de que estéis diseminadas hacia los cuatro puntos cardinales del globo, ahora haréis una reconexión unos con otros, la cual permanecerá intacta por un tiempo sin medida. Hace muchos siglos todos vosotros acordasteis reuniros en este tiempo crítico en la historia y evolución de la Tierra. Todos lleváis con vosotros una parte integral del Plan Divino. A vuestra propia manera a través de vuestros esfuerzos especiales, sois vosotros quienes seréis los catalizadores para el despertar de las masas. Vosotros, los benditos servidores de la Luz, sois los que portaréis los nuevos patrones de frecuencia que se están anclando en la Tierra. Sois vosotros quienes recibiréis las visiones, las pautas, las fórmulas para la transformación y los ingredientes necesarios para hacer el cambio graciosamente desde un mundo de la tercera dimensión limitado y oscuro hacia una estrella planetaria radiante llena de belleza, amor, risas y una humanidad iluminada.

Como parte de vuestra continua participación en este esfuerzo os pido que vengáis juntos en el etéreo cada mes durante el tiempo de la luna llena. En el momento del amanecer y del atardecer en el día de la luna llena, dondequiera que os encontréis ,os pido que os mováis dentro de vuestro espacio sagrado y pidáis a vuestra divina presencia YO SOY, que derrame sobre vosotros las energías sanadoras y transformadoras del séptimo Rayo, y que os activen y llenen con los regalos de los cinco Rayos de consciencia Galáctica más elevados. Es importante que participéis en esta ceremonia con la más clara intención y el amor más puro por toda la Creación. Al ir el sol y la luna elevándose en el horizonte y derramando sus rayos dadores de vida sobre la Madre Tierra, y al ir los Rayos de Luz tocándoos y bañándoos a través de vuestro sistema de Chakras, os traerán una gran infusión del Divino Rayo de la Primera Causa del Creador, las energías que lleváis con vosotros, los códigos perfectos y la resonancia de poder, voluntad, valor y verdad. El sol porta las energías masculinas del Creador y la luna las energías femeninas de la Madre Divina. Permitid que vuestro propio Yo Divino dirija vuestra ceremonia, pero debe de incluir esos componentes: Reconocimiento y petición a nuestro amado Padre-Madre Creadora todas las fuerzas angélicas, los grandes Seres de Luz, los maestros ascendidos, el Elimy particularmente el Elohim que son directores del Reino elemental, la compañía completa del Cielo y la Tierra, que se unan a nosotros en esta empresa auspiciosa: la asunción del planeta tierra y la humanidad.

Poneos de cara al Sur, l Oeste, al Norte y finalmente al Este,y permitid que los rayos del Sol y/o de la Luna penetren en vuestro sistema de chakras. Visualizad vuestro tubo pánico de Luz iluminado por un rayo de luz blanca-dorada desde la fuente del Creador que va penetrando profundamente dentro del centro cristalino de la Tierra. Respirad profunda y rítmicamente el Prana de Vida y sentid un vértice de energía que se construye dentro de vuestro cuerpo. Sentid que una fuerza comienza a construirse, un remolino de Poder Divino. Centrad vuestra conciencia en vuestro corazón y sentid que el amor por toda la creación comienza a impregnar vuestro ser hacia el nivel central mientras construís este vórtice de energía cósmica dentro de vosotros. Visualizad este remolino lleno de la mágica Llama Violeta y un rayo de color magenta, otro de azul eléctrico y un núcleo blanco luminoso. Ahora sois un pilar de Luz, radiando la pura Esencia de la Fuerza de Vida Cósmica.

Moved vuestra consciencia hacia el Tercer ojo y entonces, como os he enseñado, moved vuestro enfoque hacia el centro de vuestro cerebro. Encenderéis las llaves y códigos que lleváis dentro, os cuales son vuestro regalo y contribución hacia el plan maestro. Irradiad un rayo de luz desde vuestro plexo solar y desde vuestro tercer ojo y visualizadlos con vuestra visión interna formando una “V” hasta que estén juntos ante vosotros ,aproximadamente un metro arriba del suelo. Observad con los ojos de vuestra mente mientras esas energías se encienden y diseminan alrededor del globo, conectando con aquellas de vuestros hermanos y hermanas espirituales. Sostened la visión y enfoque hasta que oigáis dentro del centro de vuestro corazón:“Está hecho. Está hecho”

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